| BOSQUE DE CACTOS EN TEHUACÁN
Una flora única en el mundo. Erguidos y desafiantes, los cactos columnares de Tehuacán, Puebla, observan amaneceres y crepúsculos, como mudos testigos del tiempo. Son los miembros de un ejército vegetal en el desierto más sureño de Norteamérica. En esa región una de cada tres especies de plantas es endémica o exclusiva de ese aislado ambiente. Ahí también conviven otros habitantes milenarios: indígenas nahuas, mixtecos, popolocas, cuicatecos, quienes saben aprovechar al máximo los recursos naturales, como los cactos columnares, cuyos frutos, semillas y tallos utilizan como alimento desde hace más de 8 000 años.
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