AGRICULTURA
INDUSTRIALIZADA
La agricultura industrializada, también llamada agricultura
intensiva, persigue la eficiencia y la productividad económica
para ofrecer granos y productos del campo a los precios más
bajos posibles, sin visualizar la gestión de los recursos naturales
y humanos para mejorar el ciclo productivo.
Este tipo de agricultura busca el incremento de la producción
por la aplicación de fertilizantes sintéticos, de productos
químicos para el control de plagas y enfermedades y el empleo
de semillas híbridas y pretende sustituir la mano de obra por
maquinaria.
La agricultura industrializada se inició en México a
partir del año de 1940 con la llegada de ingenieros y agroquímicos
tóxicos de los Estados Unidos financiados por la Fundación
Rockefeller y el gobierno mexicano, quien abandona la política
anterior de mejorar la agricultura tradicional.
En los países desarrollados, en donde se practica la agricultura
industrializada, muchos campesinos han sustituido las prácticas
tradicionales de conservación del suelo, con la utilización
de una agricultura a gran escala, altamente mecanizada e
intensiva en capital, con monocultivos y un uso
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extensivo de fertilizantes, herbicidas y pesticidas artificiales,
ocasionando un empobrecimiento de la tierra en materia orgánica,
que provoca la progresiva pérdida de la fertilidad del suelo.
En este enfoque prácticamente el total de los costos sociales,
ecológicos y de salud se consideran como desventajas a ser
pagadas, en última instancia, por las generaciones actuales
y futuras. El costo incluye, claro está, sobreexplotación
de la energía y el agua, deterioro del suelo, empobrecimiento
de las poblaciones rurales, destrucción de la diversidad biológica
y cultural y distribución desigual de la tierra y de los recursos
naturales. |